El Estado debe subsanar las deficiencias en la asistencia sanitaria – Por Abuko Estrada, directora de asistencia sanitaria
Publicado en el Santa Fe New Mexican el 18 de enero de 2026
La asistencia sanitaria no es un privilegio. Es una cuestión de vida o muerte.
Ahora que los responsables políticos se dirigen este mes al Roundhouse, deben abordar la crisis de la cobertura sanitaria que se está gestando en Nuevo México, cuyos efectos se dejarán sentir en todos los hogares y comunidades del estado. Ya están surtiendo efecto los recortes en las ayudas federales que permiten a las familias costearse una cobertura a través del mercado de seguros privados de Nuevo México, BeWell. Otras medidas federales están restringiendo los requisitos de acceso o aumentando los trámites burocráticos, lo que provocará que muchos habitantes de Nuevo México pierdan su cobertura de Medicaid y BeWell en los próximos meses.
Estos cambios a nivel federal desestabilizarán todo nuestro sistema sanitario y supondrán un riesgo de aumento de los costes sanitarios y de recortes en los servicios de nuestros hospitales y clínicas. Para hacer frente a estos retos, será necesaria una actuación decidida por parte de los legisladores estatales durante esta sesión legislativa. No existe una solución única, pero hay un paso que es fundamental: realizar inversiones estatales adecuadas y sostenidas para que la cobertura sanitaria siga siendo asequible y accesible para los habitantes de Nuevo México.
Durante la sesión extraordinaria de octubre de 2025, la Asamblea Legislativa de Nuevo México tomó medidas para subsanar temporalmente las lagunas en la cobertura. Sin embargo, algunas de las propuestas presupuestarias actuales presentan deficiencias graves, lo que hace que las primas, los copagos y las franquicias resulten inasequibles para las familias. Es probable que decenas de miles de habitantes de Nuevo México pierdan su seguro médico y la asistencia sanitaria de la que dependen.
Nuevo México no ha elegido estos recortes, pero las consecuencias serán catastróficas si el estado no logra estabilizar la cobertura sanitaria ante estos cambios federales. Para los pacientes, la pérdida de cobertura supone retrasos o la suspensión del tratamiento farmacológico, la interrupción de la atención de salud mental, la pérdida de citas preventivas y la conversión de afecciones controlables en emergencias. Para el sistema sanitario, significa que los servicios de urgencias se utilizan como atención primaria, que las clínicas de la red de seguridad se ven cada vez más desbordadas y que los tiempos de espera se alargan para todos, tanto para los asegurados como para los que carecen de seguro.
En las zonas rurales y fronterizas de Nuevo México, donde una clínica u hospital puede ser el único centro de atención médica en un radio de cientos de kilómetros, las posibles consecuencias son especialmente graves. Cuando la cobertura se reduce en estas comunidades, los proveedores de atención sanitaria, que operan con márgenes muy ajustados, se enfrentan a un aumento de la atención médica no remunerada. Los servicios críticos —parto y alumbramiento, oncología, salud conductual— suelen ser los primeros en desaparecer. Esta inestabilidad también perjudica a la economía en general cuando los hospitales y las clínicas deben congelar la contratación o no pueden permitirse mantener a los profesionales, y cuando los trabajadores con afecciones de salud no controladas se vuelven menos productivos o se ven obligados a abandonar la fuerza laboral por completo.
Una medida importante que los responsables políticos deberían adoptar para hacer frente a esta situación es aprovechar al máximo el Fondo para la Asequibilidad de la Asistencia Sanitaria (HCAF), destinando los ingresos procedentes del recargo sobre las primas de los seguros médicos —que financia dicho fondo— íntegramente a mejorar la asequibilidad de la cobertura, tal y como se pretendía en un principio. El HCAF fue creado por una ley estatal en 2021 con el fin de utilizar el dinero generado dentro del sistema sanitario para mejorar directamente la asequibilidad de la cobertura, especialmente para los habitantes de Nuevo México con ingresos bajos y medios, y reducir así los costes sanitarios en todo el sistema. Desde la creación del HCAF, el estado ha registrado un aumento récord en las inscripciones a BeWell durante cuatro años consecutivos y ha ahorrado millones a las pequeñas empresas. El fondo se ha ampliado incluso para ayudar a los empleados estatales con bajos ingresos y a los miembros de la Guardia Nacional.
La HCAF ha dotado a Nuevo México de una de las herramientas más eficaces del país para mejorar la asequibilidad de la asistencia sanitaria, y aprovecharla al máximo tal y como se había previsto puede evitar la pérdida de cobertura y garantizar que las familias sigan teniendo acceso a la atención que necesitan.
Los habitantes de Nuevo México no pueden permitirse más demoras, y Nuevo México no puede permitirse privar a la gente de la atención sanitaria. Los legisladores deben actuar de inmediato para proteger la cobertura sanitaria y destinar la totalidad de los ingresos procedentes del recargo sobre los seguros médicos a potenciar el HCAF en beneficio de nuestras familias. Y los habitantes de Nuevo México deben alzar la voz: llamen, envíen correos electrónicos y acudan al Roundhouse para exigir que se preserve nuestro salvavidas sanitario. Es hora de actuar.